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jueves, 12 de enero de 2017

Piedad con san Jerónimo, san Pablo y san Pedro - Sandro Botticelli

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Alte Pinakothek de Munich
1492
Temple sobre tabla
140 x 207 cm.
Los personajes han sido agrupados ante el hipogeo, en torno al cadáver de Cristo que la Virgen mantiene en su regazo, desmayada por el dolor. Dos de las Marías sostienen la cabeza y los pies con un velo transparente, mientras que san Juan se ocupa de confortar a la afligida Madre y la tercera buena mujer contempla con horror los clavos del suplicio. San Pedro, san Pablo y san Jerónimo, cada uno con su objeto simbólico, san Pedro y las llaves, a la derecha, y san Pablo y san Jerónimo, con la espada y las piedras, respectivamente, a la izquierda, completan la escena. Las actitudes de los personajes, sus gestos desgarrados, dan a la representación un valor emocional. Botticelli narra con pasión el drama evangélico.

viernes, 7 de octubre de 2016

El Nacimiento de Venus - Sandro Botticelli

El nacimiento de Venus, Sandro Botticelli, Galería Uffizi, 1484-1486, Florencia, Italia, http://galeriasdepintura.blogspot.com
Galería Uffizi
1484-1486
Temple sobre lienzo
172 x 278 cm.

El nacimiento de Venus, obra con la que Sandro Botticelli alcanza la total expresión de personalidad y madurez. Urano (el cielo) y Gea (la tierra) se unieron para concebir a los primeros humanos (los titanes), pero Crono (el tiempo), uno de sus hijos, castró a su padre con una hoz y arrojó sus testículos al mar: de la espuma surgida nació la diosa. El cuadro muestra a la diosa desnuda sobre una gran concha que flota graciosamente en las aguas de un mar verdoso. La costa, recortada y boscosa, cierra la composición por la derecha, lado que ocupa una figura femenina, ataviada con una ligera túnica floreada, que acude solícita a arropar a Venus con un suntuoso manto, se trata de una alegoría de la Tierra o de la Primavera. A la izquierda, enlazadas en un abrazo, aparecen las representaciones de Céfiro y Cloris, cuyo veloz vuelo arranca hojas de los árboles, ambos acercan a Venus hacia la orilla con sus alientos mientras vuelan entre rosas y abrazados. El efecto expresivo reside en la relación dialéctica que existe entre el dinamismo de las figuras secundarias y la inmovilidad de Venus navegando majestuosamente hacia tierra. El desnudo femenino protagoniza con pleno derecho esta composición. Botticelli ha trazado sus contornos con un dibujo de impar delicadeza, animándolo con un claroscuro de tan leves gradaciones que la carne adquiere irisaciones nacaradas. Es ésta, en suma, una composición que manifiesta la transformación de las divinidades del Olimpo en elemento de representación simbólica de unos valores creados por Dios. La Belleza adquiere aquí su condición de don divino, de modo que el asunto mitológico se convierte en expresión de la moral platónica.

Alegoría de la Primavera - Sandro Botticelli

Alegoría de la Primavera, Sandro Botticelli, Galería Uffizi,  1477-1482, Florencia, Italia, http://galeriasdepintura.blogspot.com
Galería Uffizi
1477-1482
Temple sobre Tabla
203 x 314 cm.

El artista determina la aparición, en el lado derecho, de Cloris –con una rama florida en la boca- sostenida por el Céfiro, a quien su condición de viento proporciona carácter volante. Junto a ellos, una figura femenina vestida con túnica vaporosa ornada con todas las flores, es decir, Flora, personifica la Primavera. En el centro de la composición ha situado el autor a Venus con el vientre abultado por su fecundidad. A la izquierda se hallan las Gracias, vestidas con ligerísimas túnicas que resaltan sus bellezas anatómicas. En el extremo del mismo lado representa el pintor a Mercurio, vestido con un paño rosado y, como conviene a su personalidad, armado con una cimitarra. Sobre todas estas figuras planea el Amor, presto a disparar sus flechas.

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